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martes, 19 de marzo de 2013
POESIADELASHIT!!!!
Otro rincón donde hemos mudado nuestro vértigo, nuestro caos, nuestra impiedad...vomita y aliméntate con nosotros, con nuestra mierda...
POESIADELASHIT!!!
viernes, 21 de diciembre de 2012
El amor es un disparo directo al corazón
Chaparro,en uno de sus escritos, describió a Opio en las nubes como una composición musical. Algo que se hace bastante evidente después de adentrarte en algunos de sus pasajes, en los que te toca dejarte llevar como por un torrente, en los que te embriaga un solo de guitarra interminable; y también gracias a algunas referencias a los Stones, a The Doors o Jimmy Hendrix. Bueno,continuando su fantástico concierto, El Pájaro Speed y su banda de corazones maleantes viene a ser el lado B de ese álbum. Incluso podría decirse que no es una extensión sino la misma novela, la misma canción de amor compuesta con mayor mesura. Una canción un tanto ingenua, eso sí. No se puede escribir una canción de amor,por muy rocker que sea, sin una dosis de ingenuidad. Y viéndolo bien, ese es uno de sus puntos a favor: ser un romántico en un mundo imbuido en un pragmatismo enfermizo es una actitud revolucionaria. ''Todos giraron sus ojos hacia el cielo y vieron que una máquina de hacer flores estaba derrotando a la máquina de hacer mierda.'', esa es una de las invitaciones del libro: construir un mundo idílico a pesar de tanto mierdero.
Quizás, por ser El Pájaro una especie de extensión de Opio,nos encontramos la misma transgresión formal, el mismo carácter lúdico, la misma firme resolución de ir en contra de la narrativa tradicional intentando captar el lenguaje de la calle en una poética muy personal y original. Los personajes van irremediablemente en contravía, su choque contra los muros de la sociedad es inevitable. Son personajes que son recluidos en calabozos y hospitales psiquiátricos, que mueren abaleados o apuñalados en peleas de bares o en duelos al estilo del viejo Oeste (Y es que la metáfora del Wild West es supremamente acertada para representar nuestra realidad caótica y hostil).
Los personajes del Pájaro son arrastrados por sus excesos. Una banda, en el sentido de banda musical, de románticos, de ladrones, corroídos por el blues de la existencia; pero también son una banda en el sentido de pandilla, que defiende un territorio urbano cuadriculado por límites un tanto imaginarios como pueden ser el mar o la avenida Blanchot en Opio o la avenida Tolstoi y la avenida Kennedy en El Pájaro, límites urbanos que se pueden trasladar a cualquier ciudad moderna en donde la calle tiene su propia legislación.
Una de las mayores virtudes que encuentro en el libro, y esto debido quizás a su carácter vanguardista, así esta palabra suene un poco snob, es que además de musical es una novela supremamente visual pero, almismo tiempo, imposible de adaptar a un formato cinematográfico sin despedazar su estructura. En este sentido, es un verdadero homenaje a la literatura.
En resumidas cuentas, El Pájaro Speed es un poema de amor, amor a la juventud, a la locura, al desenfreno, a la calle, a los árboles, a la lluvia, a las mujeres salvajes, a todo lo que el autor amó.
''El amor son unos labios salvajes que te arrancan el corazón a dentelladas y lo lanzan hacia las calles donde tu corazón es pisoteado por el murmullo sordo de la multitud.''
''El amor es unja fotografía feliz que nos toman en el intervalo de la masacre incesante de los días.''
viernes, 23 de noviembre de 2012
Tres poemas de mier!!
Exasperadamente, despierto y el sonido de la lluvia que resbala como baba idiota que se encharca espumosa en las grietas de su árida piel es sólo una excusa para huir para escaparme para esconderme en la vigilia obtusa encorbatada supuestamente segura. Diríase que los sarcófagos que alguna vez abrí llenos de miel ácida eran la reliquia de inveterados reyes que fustigaron con crueldad militar a mis esclavos oníricos. Diríase que toda la desnutrición de mis hijos todos los abortos solitarios toda la lepra en la epidermis de mis sueños toda la esplendente tibia materia fecal curándose al sol del mediodía eran tan sólo pretextos motivos de huida hacia ese puerto de naves incendiadas y mar de hojalata oxidada. Diríase que no había otro camino...
Ansioso de caricias genitales mientras la vida se te escapa a gruesos chorros frente a un televisor.
Y entonces decides levantarte y vas a un bar y abordas a una chica de caderas prominentes
pero no tienes tu dosis habitual ni tu chispa ni tu duende
y la piel es una cerca electrificada
y el ano se convierte en un agujero negro
y a la vagina le crecen colmillos
y vuelves solo a casa dándote contra las paredes
y en tu sofá la soledad te espera sonriente cruzada de piernas con una copa de champán.
Match Point
Matrimonio por conveniencia no es cosa nueva. Ya lo practicaban los egipcios en los tiempos de Alejandro y los hermosos Incas de Huancayo. Al parecer, estábamos claros, más transparente no pude haber sido; sin embargo, de un momento a otro, me vi cautivo en medio de elegías amorosas de tinte jurídico. Se enredó el asunto. Un pálpito me decía que se te corrían las tejas, que estabas despelucada y bastante necesitada de ternezas. Y yo no estaba dispuesto a pagar una suma como esa. Mis activos sentimentales nunca ascendieron a tanto. Pero cómo desperdiciar tan jugosa papaya, así que te seguí la corriente y te prometí el cielo y la tierra. ¡Mierda! ¡Las cosas que tiene que hacer uno por una Schengen, unos euros y un seguro! Pero todo fue en vano. En el consulado me dieron de revés. Estaba convencido de tener match point a favor y resultó que hice fue un autogol. Pero esas no son penas. Me quedé a bailar a este lado del Atlántico y la resaca ha sido perpetua.
You might feel a little sick, baby,
And you know you're home all alone,
I don't want the doctor at my house, baby,
You just suffer, suffer, suffer till I get home.
'Cause I don't want a soul, baby,
Hangin' around my house when I'm not at home.
viernes, 9 de noviembre de 2012
Otro poema del tierno Bukowski
La escritura
A menudo es la única cosa entre tú y la imposibilidad.
Ni la bebida ni el amor de una mujer ni la riqueza pueden igualarla.
Nada puede salvarte excepto la escritura.
Evita que las paredes se caigan, que las hordas se acerquen.
Manda a volar a la oscuridad.
La escritura es el mejor psiquiatra
el más tierno dios de todos los dioses.
La escritura acecha a la muerte
no conoce la derrota.
Y la escritura se ríe de sí misma en el dolor.
Es la última expectativa, la última explicación.
Eso es lo que es.
lunes, 8 de octubre de 2012
El sueño de la mujer del pescador

El sueño de la mujer del pescador
Ansiabas con lacerantes ganas una tentacle rape en la arena de la playa, que el monstruo marino penetrara salvajemente tus hirvientes entrañas. Hélices adentro y afuera, tentáculos adentro y afuera, babitas tibias en los genitales, estalactitas de carne formándose en tu cueva. ¡Cómo resistirse a poner un estandarte en tus alabastrinas tetas, a morder ese sándwich de vulva con moluscos y mostaza, a terminar extáticamente en esos labios de intenso carmesí! Sucumbí, capitulé frente a tu sexo, dadivoso, oloroso a mango viche con sal. Succionaste mi leche como un súcubo sediento. Y oriné puntillas de acero dorado que cayeron precipitadamente como una lluvia de metal áureo y se incrustaron en el terreno erosionado de tu cuerpo, irrumpieron en tus fantasías de acceso carnal violento y lencería de cuero, rasgaron el tejido delicado de tus sueños.
¡Some weird people might find this appealing!
sábado, 28 de julio de 2012
Un adelanto de:'' Los poemas del dolor y la diatriba desesperada.''
I
Eres un poema, un poema que no termino. Y es ese espacio en blanco lo que más duele. El dolor de lo fragmentado, de lo inconcluso, el dolor de la certeza de tu ausencia. Un dolor para el que no hay analgésicos ni morfina no anestesia. Herida nanométrica y aguda, y fundamental como un quark, como un ladrillo molecular, en el territorio inhóspito de mi corazón. Herida de cobardía, de haber dejado un destino a medio camino. Herida dilacerada por un deseo sin fecha de caducidad, un deseo empacado al vacío. Y el dolor continúa, terebrante y visceral, con la melodía de las canciones mudas que quedaron atascadas al borde de la garganta; con el asalto impune del incendio de tu mirada; con el ataque radical del surrealismo de tu sonrisa, esa espléndida sonrisa de comercial de tv en HD; y el dolor continúa, prolífico, virulento, creciendo como una interminable progresión geométrica; continúa danzando con la sutil elegancia de un movimiento browniano, con las reminiscencias arrastradas por nuestro padre: el viento: for we’re like creatures of the wind, and wild is the wind. Y entonces sueño cada poro, cada esquina, cada recodo de tu cuerpo; sueño la calidez tropical de ese beso que no nos dimos; sueño el ámbito sublunar de tus fugas, tus apariciones y tus ecos; sueño las excavaciones y el microclima de tu sexo; sueño las magníficas imágenes fractales de tu sueño. Y resuelvo todas sus ecuaciones, sus acertijos, sus contradicciones; desnudo su extraña criptografía. Sin embargo, no hay alivio, sigues doliendo al despertar, sigue existiendo aquel umbral que no pude atravesar. Y parece que no hay palabras que agregar, que me he quedado sin letras, sin monogramas, sin alfabeto. Parece que este poema y, por lo tanto, el dolor no tendrán final…
martes, 26 de junio de 2012
LA CULPA ES DE LOS CORPÚSCULOS DE KRAUSE
LAS PARTÍCULAS ELEMENTALES (1998), novela escrita
por el francés Michel Houllebecq, es, ante todo, una novela triste, triste e
incómoda. A pesar de su carga de escenas sacadas del porno institucional, gangbangs, orgías swinger y demás. Es uno de esos libros que te dejan un sabor amargo en la boca, que hacen
que tu risa se torne agria. Es cierto que el libro comienza y termina con una
edulcorada dosis de optimismo: la
humanidad está a punto de experimentar la más grande mutación metafísica de su
historia. Más grande que la aparición del cristianismo o de la ciencia moderna.
El hombre será, por fin, el artífice de su propia evolución biológica y, así,
de la evolución del mundo. Y es el protagonista, Michel Djerzinki, un
reconocido físico, investigador en el campo de la biología molecular, el
encargado de alumbrarnos el camino. Es él quien va a sentar las bases teóricas
del inminente cambio: la humanidad dará
nacimiento a una nueva especie, asexuada e inmortal, que superará la
individualidad, la separación y el devenir. No es una idea muy original,
los profetas de la ciencia-ficción vienen abordando estos temas durante los
últimos cien años. Sin embargo, no debemos olvidar el carácter satírico del
libro, no debemos obviar que toda la novela está estructurada como una sátira
desgarradora contra el conjunto de la civilización
occidental contemporánea. Houllebecq hace uso de la ciencia (especialmente de
la física y la biología), la filosofía, la historia, la sociología y de su
agudo poder de observación para enseñarnos la radiografía lúgubre de la
sociedad occidental. Su prosa es extremadamente cortante y glacial, no cae en
ningún delirio lírico. De hecho, cuando hace uso de la poesía lo hace de un
modo completamente irónico, como queriendo arrancarnos una sonrisa en medio de
ese páramo de desconsuelo. En otras palabras, esa prosa fría, técnica, no es
otra cosa que el reflejo perfecto de ese mundo gélido que nos describe, ‘‘…un mundo terrible, un mundo de
competición y de lucha, de vanidad y de violencia. ’’ Un mundo en donde las
relaciones humanas se hacen prácticamente imposibles. O, por lo menos para
Djerzinski, que es un inválido emocional. ‘‘Sentía
compasión, y quizá era el único sentimiento humano que todavía podía
experimentar. En cuanto al resto, una reserva glacial había invadido su cuerpo;
realmente ya no podía amar. ’’
El otro personaje principal de la novela es Bruno,
el hermanastro de Michel, un profesor de literatura obsesionado con el sexo. Un
individuo lleno de taras y de menosprecio hacia sí mismo y hacia los demás.
Alguien obsesionado con el placer y con una juventud perdida que no disfrutó.
Esa juventud que es el gran commodity, el bien último y definitivo de la
sociedad de consumo. La juventud como antítesis del deterioro de la vejez y de
la muerte. Bruno, es alguien capaz de masturbarse pensando en sus núbiles
alumnas, parapetado tras su escritorio. Pero no es un enfermo o un culpable, es
sólo un síntoma, el síntoma que nos señala el autor, de la corrupción y putrefacción de la
sociedad. Porque Houllebecq, como otros grandes escritores (Sade, dostoievsky,
Céline), es un moralista. Su discurso es el típico discurso aleccionador: ‘‘debemos volver a los placeres sencillos. ’’
Para él, la solución está en el anacronismo, en adoptar los valores de épocas
pasadas, mucho antes de la aparición del concepto de libertad individual. Por
ejemplo, la crítica virulenta que lanza contra la generación de los sesentas y
setentas, es contundente. Según él, Charles Manson, las snuff movies y todo el
culto a la crueldad, no son más que el desenlace evidente de los inconvenientes
de la individualidad y sus valores y, en especial, del hedonismo exagerado de
los hippies. Y es aquí, donde empiezan a rechinar los dientes pues esas tesis
son de un conservadurismo radical. Bruno, es el típico personaje políticamente
incorrecto. Un tipo resentido, reaccionario, racista y antiprogresista. Pero no
deja de ser encantador, será porque esa es una de las virtudes de la buena
literatura: hacer digerible lo aparentemente incomible.
¡Me
meo en la naturaleza, hombre! ¡Me cago en ella! ¡Naturaleza de mierda, que le
den por culo!- nos dice en un apartado para luego,
atacando a los ecologistas, representar su ideario político: ‘‘Están contra las ovejas porque las ovejas
son de derechas y los lobos son de izquierdas, pero los lobos se parecen a los
pastores alemanes, que son de extrema derecha ¿de quién nos vamos a fiar?’’
En este punto, Bruno ya está internado en un hospital psiquiátrico debido a una
crisis nerviosa. Sin embargo, su lucidez es palmaria. Y es precisamente aquí,
con este personaje, el bufón triste, el loco lúcido, donde la profecía
houllebecquiana adquiere cierta validez. Es ahora cuando podemos decir: ¿DE
QUIÉN PUTAS NOS VAMOS A FIAR?
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